Negación vasca radical del capitalismo mundial

SEXTA CINTA: DONDE SE EXPLICA CÓMO RECIENTEMENTE KAS PARECE HABERSE ENFRENTADO CON EL ENTERO MUNDO REIVINDICANDO EL IDELA COMUNISTA

Profundamente anticapitalistas si pero firmisima, irreductiblemente, independentistas

Te insisto de nuevo en que las lecturas que te vengo haciendo de trozos del documento de KAS no pueden, en ningún caso, llenar la necesidad que enfáticamente te aseguro que tienes de conseguir un ejemplar y leerlo completa, atenta y reflexivamente. Sería torpeza indigna de mí y de tí que pretendiera disimular el hecho evidente de que te estoy haciendo una intensa propaganda del documento. Es obvio y afirmo que totalmente congruente con todo el propósito que genera estas cintas: ayudarte a entender el mundo y el país en el que vives. Estoy sincera y honestamente convencido de que los entenderás mejor a ambos si lees Nuestro presente, nuestro futuro. Ahora bien, fíjate en que yo estoy aquí leyéndote aquellos trozos de ese documento que cumplen a la vez dos condiciones: la de encajar, ilustrar, corroborar o ampliar la línea del discurso lógico y dialéctico que vengo haciéndote en estas cintas por un lado y la de ser lo más deslumbrantes, sorprendentes, reveladores y clarificadores que sea posible. Precisamente por ello las lecturas que te estoy haciendo no pretendo que sean ni puedes tú tomarlas ni como un resumen ni como una síntesis del documento. No son suficientes para que sepas de qué vá ni para que valores la riqueza y complejidad de la información y del pensamiento que contiene. Tómalas como lo que son: unas breves catas suficientes para calibrar la calidad y el sabor de los platos y los vinos de un banquete. Suficientes espero para que te entren irresistibles ganas de sentarte a la mesa, de ponerte a leer entero Nuestro presente, nuestro futuro.

Los trozos que te llevo leídos serían suficientes para hacer ese papel de anzuelo y carnada. Pero tengo que añadir aún otros para evitar un riesgo de confusión que no quiero correr y que tú no te mereces que yo te haga correr. Verás: es evidente que yo he empezado a hablarte del documento de KAS subrayándote lo que me parece (y le parecerá inevitablemente igual a cualquier observador avisado) un hecho político de excepcional importancia: que en este conjunto de documentos de KAS, que configuran los resúmenes (los de tapas verdes en euskara y rojas en castellano) y el amplio que te estoy comentando, rezume nítidamente el dilema de que NOS ENCONTRAMOS ABOCADOS A ESCOGER ENTRE COMUNISMO O CAOS.

Cualquiera que conozca mínimamente la historia global del MLNV, del Movimiento de Liberación Nacional Vasco, y la concreta de ETA entiende bien la excepcional importancia de ese hecho político. Porque esas historias están vertebradas por tres hechos clave dialécticamente entrelazados:

1º) Que la V Asamblea de ETA (diciembre de 1966 y marzo de 1967) oficializó y dió por definitiva la simbiosis de la reivindicación nacional vasca con el socialismo. Simbiosis que durante los casi treinta años transcurridos desde entonces ha sido asumida como básica por la línea política oficial de ETA y que constituye la espina dorsal del ideario de KAS.

2º) Que en un vaso construido con la suerte histórica (hay que recordar que el azar interviene en la sucesión de los acontecimientos y a través de ellos en los efectos de la dinámica de las estructuras, de las modificaciones espontáneas de los hechos sociales de masas), con esa suerte histórica que suele acompañar a las organizaciones de éxito, se hizo un cóctel de precaución, de intuición y de inquietud teórica que impidieron que ETA desde sus orígenes y luego el MLNV que ella nucleó sufrieran el rito de pasaje a la vida adulta política oficiado por los sacerdotes y los rituales importados del "marxismo soviético", del "marxismo-leninismo moscovita". Los "comunistas moscovitas" del Estado español y de Euskal Herria que hoy militan en el corrupto PSOE o en esa repugnante mezcla de reformismo práctico, de indigencia teórica, de grandilocuencia vacua, de obsesión por las modas, de españolismo visceral y de colaboración con los torturadores que se llama Izquierda Unida, esos se han cansado de denigrar años y años al "socialismo tercermundista" de ETA y del MLNV que se alimentaba de los nuevos fontanares argelinos, cubanos o vietnamitas antes que de las plúmbeas, dogmatizadas y teóricamente degeneradas publicaciones de la Academia de Ciencias de la URSS. El hecho histórico irrefutable es que no existe ningún documento de ETA en el que oficial y taxativamente se autoproclame "marxista-leninista" y que el logro político impresionante de que una organización cuyo nombre oficial es Organización Socialista Revolucionaria Vasca de Liberación Nacional Euskadi ta Askatasuna haya conseguido atravesar las décadas de los sesenta, los setenta y los ochenta sin uncirse al yugo dogmático de la URSS es la causa de una solidez teórica y de una trayectoria ideológica que no han sufrido el aplastamiento que en tantos filisteos hoy convertidos en equilibristas del alambre político ha provocado el aluvión de escombros de la URSS.

3º) Que ese logro político no se ha alcanzado tranquilamente, por iluminación colectiva y permanente de la militancia sino a través de un proceso complejo y difícil de conflictos políticos, luchas ideológicas y desgarradores procesos de escisión. Porque toda la historia de ETA y del MLNV nucleado por ella está recorrida por la historia de un debate permanente sobre qué socialismo era o debía ser ése que integrara la simbiosis con la reivindicación nacional vasca. La historia de un debate permanente que hay que repetir que produce un rosario de conflictos y sucesivas escisiones. Un debate en el que el bloque que ha tenido éxito en mantener la continuidad histórica y la "marca" se ha ido sucesiva y sistemáticamente constituyendo por quienes insistían una y otra vez en no hipotecar a ni etiquetar con esquemas externos el socialismo por el que la organización y el movimiento luchaban. Bloque que sucesivamente se ha ido oponiendo y marginando a los que pretendían ese etiquetaje e intentaban superar en cada debate escisionista a la escisión anterior defendiendo el "ismo" correspondiente (felipes, maoístas, trotskistas, peceístas españoles, eurocomunistas vascos y socialdemócratas de izquierda de EE, consejistas de Laia-ez, maoístas de Laia-bai, marxistas-leninistas-abertzales de Hasi).

La importancia en la historia de KAS de la combinación de estos tres hechos que acabo de reseñarte exije que te deje muy claro que esa aparición del dilema de que NOS ENCONTRAMOS ABOCADOS A ESCOGER ENTRE COMUNISMO O CAOS, NO SIGNIFICA EN ABSOLUTO LA MAS MINIMA REBAJA DEL VOLTAJE INDEPENDENTISTA DEL DOCUMENTO. NO SIGNIFICA EN ABSOLUTO LA MAS MINIMA INCLINACION "LIQUIDACIONISTA" NI TIENE NADA QUE VER CON LOS SINTOMAS DE DESVIACION A LA CONVERSION EN "ESPAÑOLAZOS" QUE TANTAS VECES MOSTRABAN QUIENES, EN LA HISTORIA DE ESE DEBATE, ENFATIZABAN SU IZQUIERDISMO.

Antes al contrario, si algo rezuma por todas las líneas del documento de KAS es la radicalidad de su reivindicación de la independencia vasca, la afirmación firmísima de la existencia y los derechos y el futuro de la nación vasca como condición previa y substrato común de todo lo que se piensa, se dice y se planea en el documento. Fíjate bien. Te leo lo que se dice en la INTRODUCCION del documento:

"Pensamos que nada de lo que está sucediendo es comprensible al margen de las causas históricas. Pensamos que para mirar al futuro, escudriñar sus posibles formas y contenidos, es más importante que nunca en nuestra tensa y tensa historia nacional no perder la memoria del pasado. Es más, hoy mismo buena parte de los conflictos existentes tienen entre otras la finalidad de resistir a estrategias de desmemorización colectiva, de pérdida del sentido de la historia popular. Buena parte de esos conflictos, de hecho todos aunque de forma diferente en cada uno de ellos, están provocados por la obsesión de los Estados español y francés y las fuerzas regionalistas que se han identificado con ellos, por imponer una especie de amnesia nacional irreversible. En síntesis, eso es lo que se pretende con la provocada extinción del euskara.

Euskal Herria existe porque lucha para existir. Es la resistencia permanente a las agresiones de los Estados español y francés lo que da vida a nuestra nación. Las y los vascos debemos nuestra lengua, cultura e identidad nacional, nuestra memoria histórica, en suma nuestra existencia como pueblo autoconsciente, a las generaciones pasadas que no dudaron en morir y matar. Su memoria es nuestra vida y nuestra lucha es la vida de las generaciones futuras.

Mujeres y hombres que no se dejaron engañar por las promesas de los Estados invasores. No se creyeron las excusas cínicas e hipócritas de las clases ricas vascas, dispuestas a vender su nación por un plato de garbanzos. De mil formas, muchas veces en clandestinidad, enfrentando peligros y penalidades múltiples, se pusieron en pie una y otra vez tras cada mazazo, cada golpe, cada derrota. Pareciera que su única esperanza de vida fuera estar simplemente en pie, no aceptar la indignidad. Si sólo se hubiera tratado de eso, sería innegable su mérito.

Hicieron mucho más. De las cenizas y escombros dejados por las represiones, recuperando la memoria, el orgullo, vivificaron costumbres, modos de ser, maneras de organizarse adaptadas a los cambios. Construyeron la nación tras cada guerra perdida; la adecuaron a los cambios socioeconómicos y culturales sin diluirla ni despersonalizarla. Recuperaron la fuerza y, como sus antepasados, se vieron abocados a otra invasión incitada desde dentro por la minoría dominante, parasitaria y cruel.

En siglo y medio y en Hegoalde se han sucedido tres ataques militares extranjeros, sesenta años de dictadura encubierta pero sistemática, cuarenta de dictadura franquista brutal, quince de dictadura monárquico-constitucional. Excepto fugaces años llenos de miedos y amenazas, la parte de Euskal Herria ocupada por el Estado español desconoce qué es la democracia burguesa.

Euskal Herria se enfrenta a un futuro que podemos definir de sobrevivencia. La ausencia de mínimos de autogobierno nacional, la beligerancia obsesiva de los Estados opresores, el egoísmo cegato y la estulticia ostentosa de las burocracias regionalistas, tales trabas se suman a los problemas estructurales dejados por años de irracional desarrollo socioeconómico y acrecentados por la crisis externa e interna.

El proyecto de una Europa de los Estados, regida por la hegemonía alemana, dificulta aún más las soluciones. Como nunca antes la voluntad de lucha consciente y de construcción nacional en base a un proyecto justo, es la única garantía de futuro. Pero enfrente, para impedirlo tenemos la mayor densidad europea de fuerzas represivas por habitante y kilómetro cuadrado."

Así acaba la INTRODUCCION del documento de KAS. Estarás de acuerdo conmigo en que nadie que lea eso puede dudar un ápice de la solidez y la firmeza de la afirmación de la nación vasca que hace KAS en ese documento. Pero es que aún lo afirma más rotundamente si cabe cuando al final del mismo realiza un ejercicio prospectivo en el último subcapítulo titulado 5.3. Un futuro que está naciendo. Antes de revisarlo llamo tu atención sobre la nítida concepción que se expresa en unas frases de esa Introducción. Las que dicen que: Las y los vascos debemos nuestra lengua, cultura e identidad nacional, nuestra memoria histórica, en suma nuestra existencia como pueblo autoconsciente, a las generaciones pasadas que no dudaron en morir y matar. Su memoria es nuestra vida y nuestra lucha es la vida de las generaciones futuras. Hace unos meses, en enero de este año, leí unas declaraciones a la prensa de un oficial del Ejército Zapatista de Liberación Nacional hechas en una base de la selva Lacandona que exudaban análoga firmeza y determinación. Guardé el recorte y te leo las preguntas y respuestas: "P. ¿Cuándo dejarán ustedes las armas?. R. Las armas no las vamos a dejar nunca. Las armas no se dejan nunca. P. ¿Cómo van a derrotar a un ejército como el del Gobierno?. R. Esta lucha no va a terminar ni hoy ni mañana, durará muchos años. Depende de la fuerza que tengamos. Somos muchos; lo que ve aquí es solamente una unidad; hay unidades por todos los sitios."

El enérgico propósito de la independencia y la exigencia de un estado propio